Página editada por Miriam Martínez Iglesias.


La idea de programación y televisión.
La palabra “programa” tiene múltiples acepciones, pero en sentido televisivo hace referencia a un conjunto de emisiones periódicas e identifican bajo un mismo título y que ofrece contenidos que están segmentados por bloques. Así se puede establecer una amplia clasificación de programas: deportivos, de entretenimiento, debates, informativos, tertulias, culturales…
La programación es el hecho o efecto de programar, así como el conjunto de programas de radio o televisión.
Para centrarnos más en la idea de programación y televisión, hablaremos ahora de la programación televisiva, que trata los aspectos del contenido de las emisiones según diversos manuales:
  1. a. El público: supone la variedad de programas de televisión.
  2. b. El programador: son las posibilidades de crear, materializar y combinar los formatos en la parrilla televisiva para obtener los mejores resultados de audiencia.
  3. c. Los directivos: transformación de los programas en datos económicos.
Un aspecto que es fundamental, dado que es el motor de las televisiones, es la denominada “guerra de audiencias”, porque los anunciantes pagan por los espacios publicitarios y el valor de esos espacios se establece en función de los posibles consumidores que se concentren ante el televisor. Además, cada canal trabaja para obtener la mayor audiencia posible a través de los programadores televisivos, que se encargan de estudiar y de analizar a la audiencia y a la competencia para captar y mantener el mayor número de espectadores fieles como les sea posible. Por tanto, el programador debe diseñar la parrilla según el horario y los días en que los programas vayan a tener un mayor número de espectadores y tener conocimientos de economía de los medios para poder evaluar el coste y la rentabilidad de los programas. (Marilyn J. Matelski (1950). Programación Diruna de Televisión. Estados Unidos: Focal Press). (Garzón Quintana, Rafael. La responsabilidad de los programadores de televisión. Comunicar, núm. 25, 2005, pp. 243-246).
El trabajo de programación consta de tres fases:
  1. a. Planificación: fijar la visión general de la emisora y las necesidades de producción y compra.
  2. b. Marketing: definir el punto de vista de los anunciantes.
  3. c. Hacer la parrilla de la emisora y estudiar los resultados de audiencia conseguidos.
Otros factores que determinan la programación televisiva, además del trabajo de los programadores son: la legislación, las reglas del consumo televisivo y la imagen de la emisora.
En primer lugar, la legislación hace referencia a las normativas legales que exigen su cumplimiento según: Giordano, Eduardo y Zeller, Carlos en Políticas de televisión: la configuración del mercado audiovisual. Algunas de estas normativas son:
- Las cuotas de publicidad: tiempo máximo que se puede emitir de publicidad, y en España no pueden superar los doce minutos por cada hora de programación.
- La teletienda no puede ocupar más de tres horas al día y nunca en espacios de duración superior a los quince minutos.
- Algunos productos como el tabaco y el alcohol tienen limitada o prohibida su publicidad.
- Las cadenas nacionales deben hacer pública su programación con once días de antelación para evitar la “contraprogramación”, que consiste en emitir programas destinados a perfiles distintos a los de la emisora líder.
En segundo lugar, las reglas del consumo televisivo hacen referencia a la forma en que las personas organizan su vida y cómo se relaciona ésta con la televisión según Silverstone, Roger en Televisión y vida cotidiana (1994), Buenos Aires, Amorrortu editores. Estas reglas son, por tanto, las que definen los programas, ya que siguiéndolas es que se establece el contenido de los mismos. Algunos de los aspectos que tienen en cuenta estas variables de consumo son: las estaciones del año, los días de la semana o las franjas horarias, porque no es lo mismo poner un programa como “Sálvame” a la hora de comer que ponerlo a las cuatro de la tarde cuando las amas de casa, que es fundamentalmente el público al que va dirigido, tienen más tiempo libre y buscan en ese programa su rato de ocio.
En tercer lugar, la imagen de la emisora es un aspecto que las cadenas tienen en cuenta a la hora de establecer sus programas, pues las televisiones han creado su propia imagen y programar en contra de ella sería contradictorio. (Marilyn J. Matelski (1950), Programación Diurna de Televisión: la imagen y el margen de competencia (pág 105). Estados Unidos: Focal Press).
Entonces, se puede decir que el éxito de un programa depende más de su adecuada colocación en la parrilla y con lo que en ese momento oferte la competencia que con su esencia. Así, a la hora de fijar unas estrategias y técnicas de programación hay que valorar las posibles relaciones con las emisoras de la competencia, teniendo en cuenta tres posicionamientos previos:
- Establecer competencia directa con la oferta de alguna emisora.
- Buscar la compatibilidad en relación a los perfiles de la audiencia.
- Barajar las posibilidades de fijar alternativas a lo que se programa investigando sobre los perfiles no cubiertos.
También cabe destacar que dependiendo de la época del año se consumen una mayor o menor cantidad de minutos televisivos, pues está demostrado que en invierno se consume más televisión que en verano, dado que en esta última estación la gente está de vacaciones y pasa mucho menos tiempo en casa, lo que en cierta manera también viene influido por el tiempo, pues en invierno si llueve apetece más quedarse en casa viendo alguna película y en verano, al ser los días más soleados y calurosos siempre apetece más salir a pasear o a tomar algo que quedarse en casa viendo la televisión. (Arnold Urzúa, Ignacio. El comportamiento de las audiencias de televisión en Chile. Estudio sociológico a partir de los datos generados por el sistema People Meter. Revista Mad, núm. 7. Septiembre 2002. Departamento de Antropología. Universidad de Chile ).
Existen dos tipos de televisiones: la pública (En España TVE) y la privada (Telecinco, Antena 3…), pero eso no quiere decir que haya distintos tipos de modelos de programación ya que apenas hay diferencias entre el funcionamiento de la televisión pública y la privada, ya que, aunque cierto es que los poderes públicos establecen normas distintas para unas emisoras u otras, en España la legalidad no hace distinciones entre emisoras, pues en sus reglas de funcionamiento todas deben cumplir con lo estipulado en la ley, fijan la audiencia a la que se quieren dirigir y en función de eso colocan sus programas en la parrilla teniendo en cuenta los hábitos de vida de esa audiencia así como sus franjas horarias, y, finalmente, todas realizan una evaluación de la audiencia obtenida.
Pero además de las cadenas púbicas y privadas, también hay que hacer referencia a los canales de pago y a las televisiones locales.
El modelo de televisión privada se fundamenta en tener un paquete de programación atractivo, pero que a su vez tiene que ser equilibrado y compensado para justificar el abono mensual por parte de sus usuarios. En España, estos paquetes de programación tienen que combinar las películas recientes, las retransmisiones deportivas (especialmente fútbol) y los canales infantiles. Dentro de esto, hay que distinguir entre canales que ofertan espacios dirigidos a distintos géneros televisivos y aquellos que tienen varios canales dentro de los cuales existen algunos especializados. Estos últimos canales, a su vez se dividen en dos tipos: los canales básicos y los Premium.
- Canales básicos: van dirigidos a un segmento del público concreto, responde a las demandas de las minorías étnicas y satisfacen necesidades específicas con canales destinados para ello (documentales, cocina, moda, viajes).
- Canales Premium: tiene una similitud con la denominada “televisión a la carta”, ya que permite que el usuario cree su propia parrilla de programación.
Las televisiones locales siguen las siguientes estrategias:
- Acumular a los espectadores en algunos momentos a lo largo de todo el día.
- Centrarse en unos programas determinados o franjas horarias concretas.
- Trabajar solo para determinados segmentos de la población.
Otra estrategia que siguen es la contraprogramación, dirigiéndose a perfiles distintos de la emisora líder.
Encontramos en este modelo dos categorías de programas: los informativos y la cobertura de los actos de la comunidad.
Por otra parte, la promoción de los programas es una estrategia que utilizan mucho los canales a través de los vídeos autopromocionales que se emiten dentro de la misma cadena. La promoción programática tiene dos objetivos:
En primer lugar, informar sobre determinados programas o sobre los contenidos que oferta la cadena. Cuando de lo que se trata es de promocionar a la cadena se busca conseguir audiencia nueva y mantener a la audiencia que ya se tiene. Cuando hay que promocionar a los programas, habrá que elegir cuáles se promocionan y cuáles no, ya que hay que tener en cuenta que no todos se pueden promocionar debido a los elevados costes que esto supone o simplemente promocionar aquellos que tengan un carácter más representativo.
En segundo lugar, se busca transmitir una determinada imagen de la emisora que sirve para caracterizarla.
También se utiliza mucho la incrustación del logotipo de la cadena en un ángulo de la pantalla que indica a los espectadores cuál es la emisora que tienen sintonizada
Finalmente, cabe aludir a que hoy en día cada usuario puede ver lo que quiera y cuando quiera, sin estar limitado por los horarios y los días que imponen las cadenas, las cuales, a su vez, se adaptan a las necesidades de esos usuarios mediante sus páginas web en donde cuelgan sus contenidos para que puedan disfrutar de ellos a través de un ordenador, una tablet o un dispositivo móvil. De modo que se puede decir que cada persona puede formar su propia programación televisiva sin necesidad de estar condicionada por lo dicho anteriormente, e incluso elegir aquellos programas que más le convencen de cada cadena y ver los contenidos de varias de ellas, pues si por ejemplo hay dos series que son de distintas cadenas y coinciden en el día y la hora, el usuario ya no tiene que decantarse por una de ellas porque la que no vea en el horario de programación la podrá ver a través de internet.


Fuentes.
  • Garzón Quintana, Rafael. La responsabilidad de los programadores de televisión. Comunicar, núm. 25, 2005, pp. 243-246
(fecha de consulta: martes, 17 de septiembre de 2013).
(fecha de consulta: martes, 17 de septiembre de 2013).
  • Giordano, Eduardo y Zeller, Carlos. Políticas de televisión: la configuración del mercado audiovisual.
(fecha de consulta: martes, 17 de septiembre de 2013).
  • Artero, Juan Pablo. Dra Herrero, Mónica y Dr Sánchez-Tabernero, Alfonso. Monopolio, Oligopolio y competencia en los últimos quince años de televisión en España. Sphera Pública: Revista de Ciencias Sociales y de la Comunicación. Núm 5 (2005). Murcia.
(fecha de consulta: martes, 17 de septiembre de 2013).
  • Silverstone, Roger (1994). Televisión y vida cotidiana. Amorrortu editores. Buenos Aires.
(fecha de consulta: martes, 17 de septiembre de 2013).
  • Marilyn J. Matelski (1950). Programación Diurna de Televisión. Estados Unidos. Focal Press.
(fecha de consulta: martes, 17 de septiembre de 2013).
  • Arnold Urzúa, Ignacio. El comportamiento de las audiencias de televisión en Chile. Estudio sociológico a partir de los datos generados por el sistema People Meter. Revista Mad, núm. 7. Septiembre 2002. Departamento de Antropología. Universidad de Chile.
(fecha de consulta: martes, 17 de septiembre de 2013).





Alumno: Jairo González García


Trabajo 1 programación: La idea de televisión, la televisión a la carta y la multiplataforma.