IMPORTANCIA DEL CINE EN LA PARRILLA TELEVISIVA.


Jacobo Martínez Outeiral
El cine se puede considerar el primer producto audiovisual creado por el hombre. La variedad temática y la infinidad de técnicas de filmación que se han creado a lo largo de la historia del cine hacen que este formato audiovisual sea uno de los más respetados por parte del público, llegando a adentrarse dentro de las siete artes universales junto a la música, la danza, la literatura, la escultura, la arquitectura y la pintura.


Al contrario que las series, no es un producto creado específicamente para televisión, pero se adapta perfectamente a este medio y forma parte de las parrillas televisivas prácticamente desde sus inicios.
La posición del cine frente a otros productos audiovisuales, siempre va a ser positiva, básicamente porque siempre ha contado con los mejores presupuestos, los mejores medios y los mejores profesionales (tanto actores, como técnicos) a la hora de crear productos audiovisuales. Para entenderlo mejor podemos hacer una comparación entre una serie como Juego de Tronos, una de las series con mayor presupuesto de la historia, con un presupuesto que supera los 10 millones de dólares por temporada y una película con un presupuesto normal como Hotel Budapest que tiene un presupuesto de 30 millones de dólares. Si tenemos en cuenta que una temporada completa de una serie suele cubrir una media de 600 minutos de programación y una película como mucho 180 minutos, podemos comprender que, a nivel técnico, ningún otro medio audiovisual puede competir con el cine.


Algunos de los aspectos positivos de la ficción en televisión son:
  • Es el formato con mayor duración continua de la parrilla. Como apuntábamos en el apartado anterior las películas tienen una duración media de entre 90 y 120 minutos. Esto provoca que un solo film pueda llegar a ocupar una franja horaria completa de la parrilla de una cadena, convirtiéndose en el producto con mayor índice de inserción de cortes publicitarios. El punto negativo de este apartado es, como ya dijimos antes, que el cine no se crea para emitir en televisión y las operadoras pueden insertar la publicidad en cualquier momento del film, lo que provoca que muchas veces el espectador pierda el hilo de la historia con tanto corte. Este problema no existe en las series ya que son creadas pensando en los cortes publicitarios.
  • Entretienen a la vez que educan. Como el resto de los formatos, el cine es un producto de entretenimiento por excelencia. El hecho de contar una historia completa ayuda a que el espectador no se despegue de la pantalla en ningún momento. Además siempre va a tener, en mayor o menor medida, un valor educativo. Este aspecto lo va a determinar la temática de la película, así un film como Gladiator nos ayuda a comprender cómo era la cultura de la antigua Roma, con Despierto aprendemos medicina o con El mayordomo nos adentramos en las entrañas de la Casa Blanca.



Pero no todo es positivo en la inserción del cine en la televisión:


  • Pérdida de la continuación narrativa de la historia: este es uno de los aspectos que nos hacen comprender que el cine no es un producto ideado en un primer momento para emitirse en televisión.
El cine se crea con la idea de reproducirse en salas de cine, de forma lineal y sin cortes. La obligada inserción publicitaria propia de la parrilla televisiva, obliga a romper la linealidad de la que hablábamos anteriormente, provocando un fraccionamiento del filme que afecta a la comprensión narrativa de la historia por parte del espectador. Un ejemplo muy claro son los desenlaces de las películas , marcadas por los continuos cortes de publicidad (momento en que más ingresos produce la publicidad)
El espectador pierde información de parón en parón perdiendo el hilo de la historia y sufre un estrés por las continuas esperas que pueden conducirle a cambiar de canal o apagar la televisión.
  • Duración total y hora de finalización del filme: En un primer momento valoramos de forma positiva la posibilidad de los productos cinematográficos de cubrir una franja horaria televisiva completa. La cadenas generalistas han llevado esta acción al límite, aumentando los insertos publicitarios. Una película de una duración aproximada de unos 120 minutos, puede obligar al espectador a estar delante del televisor más de tres horas. En muchas ocasiones las películas superan la franja horaria del prime time, acabando a la una , o incluso a las dos de la mañana.
La extensa duración y el horario de finalización tan tardío , son dos puntos negativos que causan irritación al espectador que tienta continuamente a cambiar de canal o, directamente, irse a la cama.



Bibliografía:


Web:
Giovanni Brandimonte. (2003). EL SOPORTE AUDIOVISUAL EN LA CLASE DE E/LE: EL CINE Y LA TELEVISIÓN. 29/9/2015, de Università di Messina, Italia Sitio web:__http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/14/14_0871.pdf__
María Campo-Redondo2. (2006). El cine como recurso tecnológico en la creación de conocimiento: estudio de caso en la enseñanza de la orientación de la violencia familiar1. 29/09/2015, de Revista Venezolana de Información, Tecnología y Conocimiento Sitio web: dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2223270.pdf
Luis Moreno Torres. (2002). Cine y televisión: Las amistades peligrosas. 29/9/2015, de Universidad Internacional de Andalucía Sitio web: __http://www.revistacomunicar.com/verpdf.php?numero=25&articulo=25-2005-102__


Libros:
Medellín V., Fabio E.. (2013). ¿Cómo apreciar una película?. Bogotá D.C: CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS.