1. Introducción
Las cadenas generalistas, grandes magnates del sector audiovisual en España, manejan grandes sumas de dinero en concepto de publicidad, que como sabemos, es su principal y casi único sustento económico. Estos ingresos, que fluctúan en función de los registros de audiencias de la cadena, en base a la situación económica de los anunciantes y del concierto monetario del país, y dependen de variables temporales y estacionales, no son un seguro suficiente que garantice la buena salud de la empresa audiovisual privada, de emisión en abierto, así se buscarán vías de financiación alternativas, que complementen el grueso que aportan los espacios publicitarios. Una de las soluciones que, mayoritariamente, optaron por llevar a cabo las generalistas fue a costa del espectador, convirtiendo a éste en cliente, un cliente que abandona su condición pasiva y realiza un desembolso económico a través del teléfono.
La aparición de los denominados Call TV o concursos televisivos con participación telefónica del espectador supusieron (y suponen) un éxito programático, en cuanto a la rentabilidad y a los réditos monetarios se refiere. Ocupaban un horario marginal dentro de la parrilla, substituyendo a otra programación de relleno que costaba dinero comprar a las productoras, en cambio, este tipo de concursos tenían un coste mínimo en cuanto a su producción, y los gastos eran sobradamente compensados por los ingresos que generaban.
Este formato de concurso es, también, un perfecto generador de conflictos y polémicas, pues hay quién asegura que su actividad roza la ilegalidad y el engaño en muchas ocasiones, y son proliferantes las denuncias de telespectadores y asociaciones, haciendo vivir a los Call TV, permanentemente bajo la sombra de un posible fraude. El juego consiste en entrar a concursar en directo, vía telefónica, y adivinar o resolver un acertijo, nombre, número o cualquier otra cuestión, en muchos casos de una muy baja dificultad (casi obvia la respuesta) y en otros, de compleja solución, por interpretaciones de la pregunta diferentes a las que podríamos creer en un principio. Evidentemente, las cuestiones siempre obedecen a la forma de atraer al público del productor, y al número de llamadas que entraran a concursar.
A continuación, trataremos de explicar la tendencia que han seguido esta tipología de programas en las parrillas de programación, la repercusión que ha tenido entre los espectadores, así como las más oscuras prácticas que pudieron constituir actividades fraudulentas. También haremos un repaso por la actitud legislativa que se lleva a cabo en lo que respecta a estos Call TV, en el caso de que exista.

Hipótesis


Desde un prisma de mero televidente, nos podemos percatar del fenómeno de estos “Llama y gana” nocturnos, que coparon casi en su totalidad la programación de franjas horarias residuales, y no sólo esa abundancia puso este tipo de concursos “de moda”, sino que los zapping y demás recolecciones de fragmentos televisivos, recurrían a los Call TV por sus anécdotas, que noche tras noche, bien por lo cómico o bien por lo extraño de algunos sucesos, tenían lugar en esos semivacíos platós. Y no sólo nos alertamos de la eclosión de una exitosa fórmula para las cadenas, intentaremos profundizar en dicha cuestión, haciendo un revisión bibliográfica, mediática y programática al respecto, con un análisis de datos y casos, para al final poder clarificar la situación que envolvió desde un principio a los Call TV.
El primer acercamiento, para guiar nuestros pasos, ha de ser: plantear una hipótesis inicial, en base a lo que desde la posición de observador casual o esporádico, podemos formularnos, sobre el tema o los temas a tratar. De este modo, el Call TV es un fenómeno que proliferó gracias a los ridículos costes de programación, y los notabilísimos ingresos económicos que para las cadenas generalistas (ya que son las que lo pusieron de moda) suponían. Rendimiento económico conseguido por dar premios muy bajos, en contra de lo que al espectador se le hacía creer. La impopularidad de estos concursos alcanzó un alto grado y en la actualidad más reciente, los programas de astrología y tarot están ocupando masivamente los espacios que antes le pertenecían al Call TV.


Análisis


A principios del s. XXI se introdujo en España, de forma muy sutil en los comienzos, la posibilidad de la interactividad de la audiencia con los programas de televisión, la participación ciudadana se empezó a extender de la mano de Realities como Operación Triunfo o Gran Hermano, que decidieron sus ganadores mediante los votos de los espectadores. Llamadas, SMS y, posteriormente, Internet, permitieron un cambio en la forma de concebir la TV como un medio unidireccional. Este cambio de hábitos de consumo sería decisivo para que la fórmula de los concursos mediante telellamada tuviese éxito.
Otro gran factor de influencia fue la necesidad de financiación complementaria, un aporte extra que sufragase las pérdidas que la crisis publicitaria en el sector comenzó a ocasionar a mediados de década. La saturación publicitaria en el medio y la fragmentación de audiencias, provocada por la incipiente Televisión Digital, estaban llevando a las cadenas generalistas a sufrir caídas en la inversión publicitaria, y por tanto, viendo reducido su presupuesto y sus resultados netos.
La respuesta de las empresas audiovisuales no se podía hacer esperar, y llevaron a cabo políticas de reajuste presupuestario y financiero, creando alianzas, modificando tarifas de precios, definiendo canales temáticos y, en la medida de lo posible, derivar el consumo de la audiencia también hacia Internet. Entre estas medidas, se encontró la de aprovechar el filón de la participación telefónica del espectador, con el consiguiente ingreso por llamada que suponía.
En los comienzo de los concursos telefónicos, en 2005, estos ocupaban un 0,3% del tiempo diario de emisión, refiriéndonos siempre a TV generalistas. Por el contrario, la televenta, el otro gran formato de programación de relleno, abarcaba un significante 5%. Como podemos observar en el gráfico número 1, el crecimiento en 4 años de los denominados Call TV fue inversamente proporcional al retroceso de cobertura que sufrieron estos espacios de televenta.


La apuesta firme de las generalistas por esta programación extendió su uso, ayudado por la multiplicación de canales que ocasionó la TDT, y en poco tiempo, televisiones locales y otras sin una parrilla de programación definida, utilizaban estos concursos como comodín, utilizándose ya a todas horas del día. La Sexta, muy joven entonces, recurría a “Despierta y gana”, un Call TV de mañana para aumentar ingresos, aunque renunciando a un share, que posteriormente, con la retirada de este concurso matinal en detrimento de series, sí alcanzaría. Prácticas como esta se sucedían, sobretodo en televisiones secundarias o locales, que tenían una audiencia muy pobre día a día.
Una vez instaurada definitivamente la Televisión Digital, inaugurados ya los nuevos canales que nacieron con el adiós de la señal analógica, nos situamos en 2009, y estamos ante un dominio total de los concursos telefónicos en franjas horarias nocturnas (como comentamos antes, aparecen programados también en otros horarios, pero no es lo habitual en las generalistas). La parrilla de relleno está ocupada, en la mayoría de las cadenas (en TV generalista, todas, exceptuando obviamente TVE) por Call TV, siendo programas mimetizados que siguen el mismo patrón y tienen las mismas características. Dirección unipersonal (dos personas a lo sumo), utiliza un perfil de presentador/a definido (normalmente mujer, preferiblemente con un modelo de cuerpo atractivo, con fama adquirida en el mundo “rosa” o en Realities, capaz de enganchar a la audiencia con la palabra), dos tipos de juegos básicos (fáciles-obvios, entran muy pocas llamadas, fallos inverosímiles, difíciles-confusos, el resultado no es el lógico, varía en función de la interpretación que le haya dado el productor, entran muchas llamadas, no hay acierto), platós pequeños y semivacíos, realización simple, números 905 de tarifa especial para llamar, información sobre costes y bases legales en pequeño tamaño, premio garantizado para quién acierte y el bote se consigue superando otra prueba; estos son los aspectos característicos que constituían una exitosa fórmula de recaudación para la TV.
Una oferta televisiva tan homogénea sólo podía obedecer a una causa, que la demanda fuese tan grande como para abarcar todos los concursos que, simultáneamente, permanecieron durante meses en antena. Y así era, no había Call TV que no recibiese un buen número de llamadas, garantizando los ingresos y la supervivencia del programa. Pero esa enorme masa de población que llamaba a concursos para participar vía telefónica, reveló una situación que puso en tela de juicio la legalidad del formato, en ciertas cadenas y situaciones. Desde la aparición de los juegos por telellamada, las asociaciones de usuarios, algún afectado particular y organizaciones o blogs a través de la red, se encargaron de denunciar conductas ilícitas y fraudulentas, practicadas en estos programas, y que consistían, básicamente, en el engaño al telespectador. Con la proliferación de los concursos, aumentó también exponencialmente el número de quejas, poniendo en evidentes apuros a productoras y cadenas, condenadas a pagar multas por demostrarse las ilegalidades que habían cometido.
Existe un largo historial de escándalos relacionados con los Call TV, en los que la justicia desenmascaró a productoras culpables de fraude y engaño. Uno de los mayores escándalos fue “caso Telesierra”, descubierto en 2005, en el que se descubrió que Telesierra, propietaria de varias televisiones locales, emitía concursos repetidos (sin posibilidad de que entrase ninguna llamada en tiempo real, como es lógico), los empleados eran los que llamaban y entraban a concursar, acertando y no repartiéndose el bote entra la audiencia, además del engaño en el planteamiento de las preguntas y demás detalles que acabaron con la encarcelación de su propietario, una vez descubierta la trama. Otro de los timos descubiertos al respecto, aunque este más evidente, se produjo en el Call Show de La Sexta, Llama ahora, en 2009, en él, después de que un concursante acertase la primera pregunta (asegurándose el premio garantizado), debía adivinar qué cuatro letras del abecedario contenía el sobre que sostenía la presentadora; el concursante, dejando boquiabierta a ésta, acertó las 4 letras, ganando el premio de 60.000€ que le fue negado, después de unos momentos de duda, por no haber dicho las letras en el orden que estaban escritas en el papel. A todas luces se trataba de una estafa, y así fue reconocido después por la propia cadena (alegó un error humano) y por los estamentos judiciales. La Sexta pagó al concursante su premio y ese Call TV desapareció de la parrilla.
Estos son tan sólo, dos de los múltiples ejemplos que podemos encontrar si indagamos acerca de las irregularidades de estos concursos, quizás motivadas éstas por la escasa regulación legislativa que, en un principio, limitaba la actividad de los concursos y la participación telefónica del usuario. Pero las continuas quejas y denuncias llevaron al gobierno a prestar una atención especial a quienes, repetidamente, vulneraban los derechos del consumidor audiovisual y perpetraban engaños deliberados, centrándose en targets concretos, más susceptibles a “caer en la trampa”, como los más mayores o los más pequeños. A continuación, resumimos tres de las principales medidas que afectaron a los Call TV, aprobadas en tres resoluciones diferentes entre 2008 y 2010:
  • En primer lugar, la productora está obligada a incluir una locución informativa al comienzo de la llamada al número de “tarificación adicional”, una vez finalizada esta, el usuario tiene 3 segundos para colgar el teléfono si no desea continuar, cobrándosele solamente los gastos del soporte.
  • Será de obligatoria colocación en pantalla, un rótulo que especifique las llamadas entrantes en los últimos 10 minutos de juego, para poder conocer así el concursante sus opciones de ser seleccionado.
  • Dentro del marco de protección del menor, es tipo de programas, al igual que los dedicados al tarot, a la cartomancia y a los juegos de azar, son relegados a un horario marginal fijado entre la 1 y las 5 de la madrugada, no pudiendo emitirse fuera de esa franja.

Aquí reflejamos las tres principales leyes que afectan más radicalmente a la actividad de los Call TV, pero son más las que ayudarán a intensificar la persecución del fraude en estos concursos. Muchas veces, aprovechando vacíos legales en la redacción de estas normas, las productoras aprovechan para saltarse algunas de estas reglamentaciones, como por ejemplo, poner el numero de llamadas en los últimos 10 minutos sin especificación alguna del significado de ese dígito, por lo que la mayoría de los espectadores no sabrán a qué hace referencia.
Si tenemos en cuenta la gran cantidad de población que conoce este tipo de concursos, y mantenemos presente el gran descontento social que hay con respecto a sus engaños, no debería ser de gran dificultad sacar una conclusión sobre qué opina la gente acerca de los Call TV. Según un estudio realizado en Andalucía (2009), un 85% de la población identifica estos concursos con actividades engañosas y fraudulentas (datos de la Academia de las Artes y las Ciencias de Televisión, en su publicación La Industria Audiovisual en España, 2010).
Recogiendo también el parecer del otro agente implicado en el negocio de los concursos por telellamada, José Miguel Contreras, consejero delegado de La Sexta afirma: "Me encantaría que se prohibieran los call-tv, el problema es que es muy difícil explicarle al consejo de administración y a los socios que quieres quitarlos cuando es completamente legal y lo hace todo el mundo". De este modo, podemos apreciar que esta actividad, quizás por el malestar y rechazo social que crea, no goza de mucha popularidad entre los mandatarios de las cadenas, pero son esclavos de sus suculentos aportes económicos.
La situación para los Call TV, una vez alcanzada la proliferación máxima en 2009, no se presenta muy agorera. Las restricciones legales suponen un duro batacazo para esta fórmula, y además, el rechazo y la baja popularidad que se han ganado esos concursos podría convertirse en un agente contraproducente para la empresa audiovisual que emite el programa. Inevitablemente, desde 2010 se produjo un duro descenso en el número de concursos telefónicos que permanecían en antena, sobreviviendo los de las cadenas generalistas, por ser los que en esa pequeña franja horaria podían mantener el número de concursantes. A pesar de estos inconvenientes que asaltaban a los Call TV, entorpeciendo seriamente su viabilidad para un futuro, Javier Domínguez Martínez y Jorge Clemente Mediavilla, docentes de la Universidad Complutense de Madrid, realizaron un estudio de caso que consistió en contabilizar el número de llamadas (gracias a la información que los programas estaban obligados a dar) que recibían los dos principales Call Show que continuaban en la parrilla generalista y que en la actualidad son los dos únicos que sobreviven a esa extinción:
- El Call TV “Adivina quién gana esta noche” (Antena 3), emitido el domingo 18 de Septiembre de 2011, recibió 5.003 llamadas.
- El Call TV “Locos por ganar” (Telecinco), emitido el sábado 24 de Septiembre de 2011, recibió 4.280 llamadas.
Computando las llamadas a un coste total unitario mínimo de 1.42€, desde una red fija, los ingresos esa noche de Antena 3 habrían sido de 7.104 €, cuando el gasto en premios fue solamente de 890€. En el caso de Telecinco, habría ingresado 6.078 € gastando 300€ en premios.
A pesar de todo, y aunque los resultados de estos programas hayan descendido, continúa habiendo mercado que genera beneficio, por tanto no sería ésta la causa decisiva de su desaparición de las programaciones en el último año y medio. Sin embargo, si podría influir decisivamente, junto con los argumentos aportados antes en lo referente a cambios legislativos más restrictivos y al rechazo popular, el actual éxito de otro formato basado en la participación del telespectador vía teléfono, los programas de tarot o cartomancia, que parecen haber destronado a los Call TV en la franja horaria de relleno destinada a estas fórmulas televisivas.


Conclusiones
Una vez repasada la trayectoria de un formato televisivo de éxito, aunque no de un éxito al uso, medido en share, como de costumbre; si no de un éxito basado en réditos económicos, sin preocuparse por la estética o puesta en escena, centrándose en el arte de convencer al espectador para que descuelgue su teléfono y participe en el concurso; ahora toca esgrimir unas conclusiones que nos recopilen el porqué, tanto de su encumbramiento, como de sus continuos problemas con la justicia y las asociaciones, así como de su fulminante desaparición:
  • Los Call TV aportaron millones de euros a las cadenas generalistas, cuando éstas necesitaban y buscaban aportes económicos más allá de los ingresos por publicidad. El éxito en la recaudación llevó a la proliferación de estos concursos, llegando a la saturación, por extenderse esta práctica al resto de cadenas con la multiplicación de canales en TDT.
  • Los Call TV son una poderosa arma de engaño, y el telespectador debe conocer muy bien todos los detalles del concurso antes de decidirse a llamar. Las prácticas fraudulentas han acompañado a estos programas desde su origen, y con la proliferación de estos, abundaron también las denuncias y quejas, poniendo en pie de guerra a usuarios, asociaciones, bloggeros y demás activistas en defensa de los derechos de los concursantes, que denunciaban a diario sentirse estafados.
  • Estas numerosas y continuas sospechas sobre los Call TV los han avocado a generarse una imagen nefasta, que podría ser muy perjudicial para la salud de la cadena que lo emite, en caso de darse algún escándalo con repercusión mediática.
  • De 2008 a 2010 se llevaron a cabo importantes restricciones legislativas referentes a este tipo de concursos, afectando gravemente a muchos Call TV que debieron desaparecer, pues la imposibilidad de convivir más de 10 concursos similares, simultáneamente, en el horario que establece la ley (de 1 a 5 de la madrugada), es evidente. La ley que obliga a informar de los costes reales de la llamada a un 905 antes de que empiece la tarificación especial, también fue otro de los grandes varapalos a las aspiraciones económicas que tenían las cadenas con los concursos.
  • El cambio en la legislación, la mala reputación y la proliferación de los tarot, en el horario destinado a Call TV, son, en conclusión, las 3 principales causas de que el éxito de esta fórmula programática no durase más que un lustro (2006-2011).

Bibliografía

- Fundamentos del declive de los Call TV en España, Javier Domínguez Martínez y Jorge Clemente Mediavilla
[http://www.aeic2012tarragona.org/comunicacions_cd/ok/333.pdf]

- Call Tv: Vos llama que yo gano, Silvia Barrios, Julia Do Rio y Carla Jasin
[http://www.liceus.com/cgi-bin/ac/pu/Call%20TV%20Vos%20llam%E1%20que%20yo%20gano.pdf]

- El eterno engaño de los Call TV o el abuso de las televisiones, Juan M. Fernández.
[http://www.elconfidencial.com/ocioytelevision/eterno-engano-calltv-20100219.html]

- Call TV, Wikipedia.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Call_TV]

- La industria audiovisual en España 2010, Academia de las Artes y las Ciencias de Televisión.
[http://books.google.es/books?hl=es&lr=lang_es&id=t3DPbx0pwfIC&oi=fnd&pg=PA10&dq=%22call+tv%22&ots=-_zq2zkRol&sig=jN2JdrmHqH4bW5bq0PErkYf9Pxk#v=onepage&q=%22call%20tv%22&f=false]

- Blog para la defensa de los usuarios de televisión.
[http://tencuidado.es/]